versión en portugués
Antonio Rodil nació en España a comienzos del siglo XVIII y falleció en Lisboa el 13 de Julio de 1787.1 La coyuntura interna del país durante el reinado de D. José I permitió atraer y establecerse a los mejores artistas europeos al servicio de la corte real. En este contexto, Rodil, tras concluir una breve estancia por Inglaterra en 1774, decidió establecerse definitivamente en Lisboa. Entretanto, según apuntó Joseph Scherpereel, en los registros del Erario Regio existe una carta de pago a Antonio Rodil, mencionando que éste ya habría entrado a formar parte de los servicios de la orquesta el 1 de noviembre de 1765 como oboísta.2 A partir de ahí formó parte de la Orquesta de la Real Cámara de Lisboa, como primer flautista, hasta 1783, fecha en la que sería sustituído por su hijo Joaquim Pedro Rodil (c. 1774-1834).
En este período, la Orquestra de la Real Cámara de Lisboa, considerada una de las
más prestigiosas dentro de su estilo en toda Europa, contaba entre sus efectivos con dos flautistas, Rodil en la primera flauta y Antonio Heredia (?-1828)
en la segunda flauta.3 A efectos prácticos, la Real Capela de Lisboa, ahora convertida en Orquesta de Cámara, sólo comenzaría a contar con flautistas en su conjunto a partir de la segunda mitad del setecientos, toda vez que en la primera mitad sólo se encontraban en la plantilla de instrumentos de viento los oboes. Esta realidad fue semejante a la de la Real Capilla de Madrid, siendo así que sólo en 1748, Luis Misón (c.1720-1766), famoso flautista y oboísta, entró al servicio de la Capilla Real española. 4
Curiosamente, el recorrido artístico de Misón es muy parecido al de Rodil, quien más allá de su intensa actividad como flautista, también se dedicó a la composición, como lo atestigua su obra para flauta Seis Sonatas a Flauta Trabesiera y
Viola Obligadas, echas para el Exmo.
Sr. el Senõr Duque de Alba, por Dn.
Luis Misón.5
Como es posible verificar, Antonio Rodil fue un excelente flautista y oboísta, como constató Richard Twiss: “I Had Likewise the Pleasure
of Hearing Mr. Rodil a Spaniard, Whose Skill on German Flute and Hautbois
is Now Well Known in London”.6 Su actividad artística no se redujo simplemente a sus responsabilidades con la Orquesta de Cámara; también se presentaba regularmente él solo en saraos musicales promovidos por las grandes casas aristocráticas de la capital. La tradición de la práctica de la música instrumental, así como de la danza en los salones privados de la alta sociedad aristócrata se verifica a lo largo de todo el siglo XVIII. Con todo, es hacia finales del siglo, así como en las primeras décadas del siglo XIX, que vendría a adquirir particular interés, y mayor atención y proyección en el plano musicológico actual, debido al amplio dominio de la ópera y de la música religiosa de estilo operístico, de importación o de influencia italiana.
En este
contexto, es precisamente en la década de 1770-80 que surgirán Sei
Sonata per Flauto Traversiero e Basso
de Antonio Rodil. Este grupo de sonatas representa para la historiografía
del repertorio setecentista de la flauta en Portugal, la obra de mayor relevancia
para el instrumento. En esta sucesión de acontecimientos, y a partir sobre todo de 1765,
es posible constatar que la divulgación de la flauta y de su repertorio
en Portugal permaneció en gran parte asociada a la carrera de Rodil.
De sus composiciones destacan los Seis Duetts per duos Flauto
Traversiero. Esta obra, así como sus sonatas, fueron probablemente escritas para uso propio y utilizadas en los conciertos realizados en la Assembleia das Nações Estrangeiras, en Lisboa.
En cuanto a las Sei Sonata per Flauto Traversiero e Basso habían sido editadas
en Londres en torno a 1777. En cuanto al período en que fueron escritas, no existe ninguna información; ahora bien, al dedicar Rodil este
trabajo a su patrón, D. José I, y sabiéndose que entró al servicio de la Orquesta Real en el año de 1765, es posible considerar el período
entre 1765 y 1777.
Sei Sonate
a Solo per Flauto Traversiero e Basso
de Antonio Rodil
En líneas generales, la música de Rodil es característica de final del siglo XVIII, conteniendo todos los ingredientes típicos del repertorio instrumental de salón del estilo galante. Sus melodías son fluídas, con ritmos cautivantes y una ornamentación constante y exhuberante. Efectivamente, todas las sonatas participan de esos principios, sobre la base de una relativa facilidad de ejecución y de percepción fácil para el oyente. De hecho, la fuerte influencia ejercida por la obra de C.P.E.Bach en los compositores de la época parece haber llegado prácticamente a toda Europa. Incluso no siendo posible precisar con rigor si el experimentado y viajado Rodil contactó directamente con su obra, es visible, con todo, la presencia de una escritura que comparte los mismos principios. Elementos
como la multiplicidad de esquemas rítmicos que se alternan constantemente,
breves figuras con punto, appoggiaturas, trinos, mordentes,
células y escalas asimétricas, que traducen musicalmente un carácter
inquieto y efervescente en la obra de C. P. E. Bach, son también aspectos
estéticos presentes en la obra de Rodil.
Estas
son las principales características de su escritura, así como de la propia música instrumental que se praticaba en los circuitos culturales de la época.
Con todo, Rodil era un excelente flautista y, por tanto, no siempre
buscaba la simplicidad. Demostraba un conocimiento técnico del instrumento
que lo condujo a explorar su lado virtuosístico, principalmente
en los movimientos rápidos de la Sonata VI. Esta última sonata, compuesta
en Fa M, refleja una escritura flautística capaz de reproducir todo
un conjunto de cualidades expresivas y técnicas del ejecutante. El material
temático se presenta bien estructurado y plenamente desarrollado,
siguiendo un lenguaje musical elegante y virtuosístico. Se puede comprobar
también que, a semejanza de lo que sucedió con C. P. E. Bach en su movimienton Poco Adagio de la Sonata nº 4 en La M (Wq.55/4), Rodil
procuró explorar en los movimientos lentos todo un abanico de expresiones
repletas de sentimentalismo y galanterie, propios de un artista
latino.
La
importante actividad artística de Antonio Rodil sería seguida por su hijo Joaquim Pedro Rodil, el cual recibe toda una formación musical
y primeros aprendizajes en la flauta bajo la tutela de su padre. Siguiendo
los pasos de su maestro Antonio Rodil, Joaquim llegaría a ser uno de los más notables flautistas de su época, destacando como primer flauta
de la Orquesta del Teatro de S. Carlos entre 1808 y 1825.
Para
la historiografía musical así como para el estudio de la flauta travesera
en Portugal, la figura central de Rodil y su recorrido artístico como
flautista, compositor y profesor, tuvo repercusiones importantes en la
divulgación de la flauta y su repertorio, en el medio musical interno. Responsable
de la proyección del instrumento en el panorama artístico en las últimas
décadas del setecientos, y de la consiguiente afirmación de la flauta travesera
en el siglo XIX, Rodil dejó una huella relevante para la historia de la
música portuguesa.
Alexandre Andrade
- 1VIEIRA, Ernesto, Diccionário Biographico de Músicos Portugueses, 2 vols., Lisboa, Tipografia Matos, Moreira e Pinheiro, 1900, [vol. II], p. 261.
- 2 SCHERPEREEL, Joseph, A Orquestra e os Instrumentistas da Real Câmara de Lisboa de 1764 a 1834, Lisboa, Fundação Calouste Gulbenkian, 1985, p. 31.
- 3Idem p. 58.
- 4
Cf. MORENO, Antonio Martín, Historia de la Música Española – Siglo XVIII, Madrid, Alianza Editorial, 1996, pp. 269-270.
- 5Cf. Ibidem.
- 6
TWISS, Richard, Travels through Portugal and Spain in 1772 and 1773, Londres, G. Robinson, T. Becket e J. Robson, 1775, p. 10.
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