Autgrafo del comienzo de "El Arte de la fuga"  de J.S.Bach
ISSN 1887-1771
       
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El primer acercamiento al mundo de la música

16/04/08.
Sección de Educación

El hecho de escuchar música enriquece nuestra vida, aún más si es uno mismo el que forma parte del proceso musical. Los niños entran muy pronto en contacto con el mundo de los instrumentos musicales a través de los conciertos didácticos, de la televisión, la familia y los amigos. Si un niño tiene el deseo de aprender a tocar un instrumento, existen múltiples posibilidades. Este artículo acercará a los niños, jóvenes e incluso padres, maestros y profesores al mundo de los instrumentos musicales y les ayudará a encontrar el instrumento más adecuado para ellos.

  1. ¿Por qué tocar un instrumento?
  2. Talento musical - Música en el entorno familiar.
  3. ¿Qué instrumento?
  4. Instrumentos predilectos.
  5. Posibilidades de conocer un instrumento musical.
  6. ¿Cuando se debe comenzar con un instrumento?
  7. Comprar un instrumento.
  8. Cuánto y cómo estudiar.
  9. Bibliografía

1.- ¿Por qué tocar un instrumento?:

Si solamente el escuchar música enriquece nuestra vida, ¡cuánto más nos enriquecerá si es uno mismo el que hace música! Quien ha dedicado un largo periodo de su vida a la música, escucha los conciertos, los Cds y la radio de una manera mucho más intensa que alguien que no es músico.

Para un niño, el aprendizaje de un instrumento tiene un gran valor pedagógico puesto que casi ninguna actividad estimula tanto como el hacer música: oídos y ojos, manos y dedos, cabeza y cuerpo están implicados en este proceso. Se ha descubierto que el cerebro se estimula en gran medida al tocar un instrumento.

Diversas investigaciones han dado como resultado que la música influye positivamente en el comportamiento social de los niños: son claramente menos agresivos y se llevan mejor con sus compañeros que aquellos que no estudian música (los colegios con actividades extraescolares musicales registran menos actos de vandalismo y violencia que los colegios sin esta oferta); por otra parte, el recibir clases de música no afecta negativamente al rendimiento en otras asignaturas, sino todo lo contrario: el rendimiento escolar de los niños mejora con frecuencia al recibir clases de música. En éstas se ofrece un excelente equilibrio con las diferentes formas de aprendizaje que se practican en el colegio.

Para llegar a este descubrimiento los científicos, de la Universidad de Toronto (Canadá), examinaron los efectos que diversas actividades extraescolares ejercían en la capacidad intelectual y en el desarrollo social de chicos de seis años . En total participaron 144 niños de esta edad, que fueron asignados aleatoriamente a una de estas cuatro actividades: clases de canto, clases de piano o teclados, clases de arte dramático o ninguna lección. Las dos últimas sirvieron de grupo de control.

Antes de comenzar las clases, en septiembre, los investigadores realizaron a los pequeños un test para medir su cociente intelectual y repitieron la misma prueba una vez finalizado el curso, al cabo de un año, ya que las clases se prolongaron durante 36 semanas.

Después de este periodo todos los chicos, en las cuatro actividades, mostraron un aumento en su cociente intelectual, lo que es habitual después de haber completado un curso escolar. Sin embargo, mientras los participantes de los grupos de control tuvieron un incremento medio de 4,3 puntos en su coeficiente, el aumento en los niños que acudieron tanto a clases de canto como de piano fue de 7.0 puntos .

Los resultados del trabajo, que aparecen en 'Psychological Science' , la publicación de la Sociedad Americana de Psicología, son los primeros que demuestran con claridad esta asociación entre la música y el intelecto, según señalan los propios investigadores.

Una de las explicaciones que los autores del estudio dan a esta relación es que al igual que la simple atención en el colegio aumenta el cociente intelectual a estas edades, las lecciones musicales, que se imparten individualmente o a pequeños grupos, pueden promover un incremento adicional porque son como las clases escolares pero más divertidas.

Además, las clases de música implican práctica y ensayo, memorización, aprendizaje de nuevas piezas y la expresión de emociones, entre otras cosas, que influyen positivamente en áreas del conocimiento no relacionadas propiamente con la música.

Otro aspecto beneficioso es que el hacer música con otros compañeros exige trabajo en equipo, disciplina y concentración. Igualmente, el aprender de memoria una pieza musical desarrolla la memoria. Finalmente, los niños que estudian música descubren que el estudiar también puede ser divertido y se dan cuenta de que su habilidad mejora día a día.

2.- Talento musical- Música en el entorno familiar:

La opinión popular es que quién desentona cantando es poco musical. Nos encontramos esta conclusión tan errónea muy a menudo y esto explica por qué tanta gente se cohíbe ante el contacto directo con la música. Realmente todos los niños tienen algún talento musical, que tendrá que ser descubierto y reforzado. Hemos de tener en cuenta que los llamados “niños prodigio” son poco frecuentes (sólo se dan en el 3 % de los casos.)

Los padres son muy importantes para el desarrollo del “talento” en el proceso de aprendizaje de sus hijos. Es determinante que muestren una actitud de interés hacia las actividades musicales que realicen sus hijos.

En cuanto los hijos dejan atrás la etapa de bebé y empiezan a crecer, es el momento idóneo para potenciar sus destrezas, habilidades y talentos, y descubrir qué es lo que más les apasiona y en qué disciplina destacan. Además, al desarrollar sus cualidades artísticas se propicia el desarrollo de sus sentidos y sus capacidades motoras.

Para saber lo que más le atrae a un hijo no basta con apuntarle a clases de violín, saxo, piano, etc... Se trata de conocerle y observarle para intuir qué es lo que más le atrae. Guiar a un hijo hacia el conocimiento pleno de sus intereses personales, sus destrezas, habilidades físicas y mentales es una tarea que requiere tiempo.

Los niños a los dos años de vida inician el proceso de conocimiento e integración del mundo que les rodea. Es en este momento cuando empiezan a desarrollar sus sentidos, por lo que los padres deben dedicarse especialmente a potenciar las cualidades visuales y auditivas de su hijo. Deben procurar que el ambiente familiar cuente con gran variedad de estímulos:

  • Cantar y bailar con él para desarrollar sus habilidades musicales. Enseñarle diversos instrumentos en fotografías y observar si muestra interés en alguno.
  • Llevarle a obras de teatro y musicales para niños.
  • Intentar que conozca los diferentes instrumentos musicales en vivo.

Algunos niños a los dos o tres años de edad presentan mayores cualidades musicales que otros, tales como ritmo, tonos y mayor discriminación de los sonidos. Esto es consecuencia de sus circunstancias personales, cualidades innatas y primeras experiencias.

Sí a estos niños se les incentiva adecuadamente y se les educa esta sensibilidad, desarrollarán todos sus talentos. En caso contrario, sus potenciales musicales quedarán sin desarrollar y quizá nunca lleguen a manifestarse.

Si se observa que un niño muestra una especial atención o interés por alguno de estos estímulos anteriormente nombrados, que se divierte especialmente realizándolo y que se entretiene mucho rato practicándolo, entonces es cuando se le debe apuntar –cuando tenga unos 5 años- a clases especiales de arte o de música. Y si estas clases no se le hacen pesadas, no se queja todos los días cada vez que tiene que ir, continúa practicando en casa y está entusiasmado con ellas, se ha dado en el clavo: ése es su talento. Se debe fomentar su aprendizaje y ponérselo fácil para que siga creciendo en esa disciplina.

Si por el contrario las clases le aburren y todos los días intenta escaquearse para no ir, está claro que ése no es su talento oculto y no se le debe obligar a aprender algo que no le gusta y para lo que probablemente no valga.

Para motivar a los niños sin agobiarles propongo las siguientes medidas:

  • Nunca presionarle y mostrarse siempre orgulloso de él aunque no sea el primero.
  • Organizar un horario en el que le queden horas libres para jugar. Buscar centros cerca de casa.
  • Si pierde el entusiasmo de repente, indagar el porqué antes de desapuntarlo. Puede que hayan cambiado de profesor o que no varíen las enseñanzas de un año para otro.
  • No decirle constantemente lo que tiene que hacer para mejorar ni ser demasiado exigente. Algunos padres están detrás del campo de fútbol gritando continuamente lo que el niño debe hacer, y eso es contraproducente.
  • No apuntarlo a demasiados cursos.

3.- ¿Qué instrumento?:

No todos los instrumentos son adecuados para todos los niños. La cuestión sobre el tipo de instrumento que le va bien a cada uno puede ser decisiva para el éxito o fracaso en las clases de instrumento. Cada niño es diferente y por ello plantear una lista con normas a este respecto no tendría ningún sentido.

No existe ni el momento ideal para comenzar las clases de instrumento ni el instrumento ideal: lo mejor es dejarse aconsejar por un especialista. Si aún así el futuro intérprete no se decidiera, hay muchas posibilidades para conocer y probar distintos instrumentos, como se verá más adelante.

Para la elección de un instrumento, se tendrían que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Estatura y desarrollo corporal: ¿se ajusta el instrumento al tamaño corporal del niño? Unos brazos cortos o unas manos pequeñas suponen barreras naturales.
  • Hay instrumentos que pueden crecer con el niño. Con esto queremos decir que hay instrumentos en diferentes tamaños, como es el caso de los violines, que se adaptan a la longitud del brazo del niño.
  • Tocar en grupo. ¿Se presta el instrumento para tocar en grupo?

El poder tocar con amigos, hermanos o padres puede ser un gran estímulo.

4.- Instrumentos predilectos:

Hay que preservarse de obligar a un niño a aprender a tocar un instrumento determinado, ya sea porque se trata de un instrumento del que se dispone en casa o por ser un instrumento con el que alguno de los padres tuvo contacto anteriormente.

Si el niño desde un principio rechaza el instrumento, no habrá ninguna posibilidad de que la empresa acabe con éxito. Es recomendable, dentro de lo posible, satisfacer el deseo del niño.

Hay quienes tienen inclinación por los sonidos graves, y otros que prefieren los agudos. Si un niño afable y delicado desea un trombón, está demostrando un deseo de abrirse y de mostrar fortaleza hacia el exterior.

La motivación para elegir un instrumento suele salir de cada uno, por el color del sonido que produce, por su aspecto exterior, por su técnica, por su forma de producir sonido, etc.

Según información aportada por la federación de escuelas de música alemana, los niños se interesan más por los instrumentos de viento mientras que las niñas prefieren el piano, los instrumentos de cuerda y la flauta.

5.- Posibilidades de conocer un instrumento musical:

Ya que la mayoría de los niños conocen los instrumentos musicales (sobre todo los tradicionales) a través de los medios, una presentación en vivo sería algo muy especial para ellos.

Es muy aconsejable que los padres asistan a conciertos con sus hijos, ya que en estos se ven y se escuchan los instrumentos en plena acción. Lo mejor para los más pequeños son los conciertos didácticos que se celebran periódicamente en todas las grandes ciudades.

Otra opción es ir a los conciertos de estudiantes que se realizan regularmente en las escuelas de música y conservatorios. Así tienen la oportunidad de escuchar a otros niños tocar un instrumento, lo cual puede ser de gran motivación.

6.- ¿Cuando se debe comenzar con un instrumento?

La búsqueda del instrumento está ligada a la edad ideal para comenzar a tocarlo. Algunos profesores comentan que nunca es demasiado pronto. Los niños que empiezan lo suficientemente pronto, consiguen una facilidad y una seguridad tocando que con más edad no será tan fácil de conseguir. A pesar de esto, a muchos niños en una edad muy temprana les supone un gran esfuerzo el estar sentados en silencio y concentrados; y en ocasiones el aprender solfeo les va a desmotivar mucho a la hora de aprender un instrumento.

Según la mayoría de expertos de la asociación de escuelas de música alemana antes referida, la mejor edad para comenzar a tocar un instrumento es alrededor de los seis años. Pero no se pueden aprender todos los instrumentos con seis años, como es el caso de la Tuba, por su tamaño.

Por otra parte, sería conveniente que el comienzo de las clases de instrumento no se realice simultáneamente con el comienzo de las clases de primaria que por si solo ya supone muchas emociones. El proceso se debe asimilar paso a paso y para ello lo mejor es comenzar con las clases de instrumento algunas semanas después de haber comenzado las clases de primaria.

La edad de seis años es sólo una edad aproximada ya que el criterio definitivo será el nivel de desarrollo del niño. Hay algunos profesores que opinan que la mejor edad para comenzar es cuando el niño alcanza los ocho o nueve años de edad. Los niños en esta edad progresan realmente muy rápido, pero también es verdad que les cuesta más conseguir la correcta colocación de las manos.

7.- Comprar un instrumento:

¿Debemos comprar el primer instrumento para el futuro músico o mejor lo alquilamos?

Para el comienzo es mejor alquilar el instrumento para probar si el niño tiene realmente interés. Muchas tiendas de música alquilan instrumentos con muy buenas condiciones e incluso con derecho a compra: los pagos mensuales se ajustan normalmente al valor del instrumento y si finalmente se opta por la compra, se descontará del precio final la cantidad pagada mensualmente.

Antes de decidirse a comprar un instrumento conviene ir con un profesional a la tienda de música. Este podrá probar los instrumentos y aconsejarle el que más le convenga a su hijo. Una condición importante para tener éxito con las clases de música es tener un buen instrumento: un niño que tiene que luchar con las dificultades propias de aprender a tocar un instrumento, tendrá muchos más problemas si además tiene que luchar con un mal instrumento. Las dificultades de un instrumento sumadas a un sonido no especialmente bonito pueden hacer al niño perder la ilusión de hacer música.

Muchos padres cometen la equivocación de conseguir un instrumento barato y de mala calidad.

8.- Cuánto y cómo estudiar:

Decidir si se debe estudiar un cuarto de hora, media hora o tres cuartos, depende completamente del pequeño músico: su edad, inclinación, su capacidad de concentración. Normalmente, los niños son capaces de concentrarse durante periodos cortos de tiempo. Estudiar menos tiempo pero repartido regularmente tiene más sentido que estudiar durante horas sin interés ni concentración.

El tocar con otros compañeros puede descubrirle al niño una nueva ilusión por la música.

En resumen, para los padres que tienen interés en la música y en que sus hijos aprendan a disfrutar de ella, es aconsejable que muestren interés por la música de sus hijos, que les escuchen ocasionalmente cuando estudian, que tomen parte de los avances musicales y los alaben. Para ello no necesitan dominar ellos mismos ningún instrumento.

También es muy importante tener en cuenta que planear totalmente el tiempo de los niños puede ser un problema. Éstos también necesitan tiempo para jugar y relajarse. Es muy importante considerar el juego como complemento del aprendizaje y otorgarle su momento en la vida diaria del niño.

Angel Jábega Murado


9.-BIBLIOGRAFÍA:


Publicado por Ángel Jábega.
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  La audición

J.S.Bach
Escuchar

J.S.Bach
(1685-1750).
Aria de la Cantata BWV36


   Asomúsica:
Asomúsica

 

Monograma de J.S.Bach

 

 

 


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