"Este libro no pretende ser una historia de la música, sino una recopilación, más o menos hilvanada, de algunos hechos y momentos que tuvieron una importancia capital en su evolución"
Estas palabras de Lawrence Lindt en su "obertura" resumen bien su particular acercamiento a la Historia de la Música. "Así como suena" es una crónica musical desde J.S.Bach hasta bien entrado el S.XX, contada a través de anécdotas y acontecimientos más o menos trascendentes y salpicada de interludios narrativos. De estilo muy sencillo y asequible, se trata de un libro recomendado para aquél que quiera acercarse a compositores como Bach, Mozart, Salieri, Paganini o los Strauss. Lectura interesante para alumnos de secundaria o bachillerato, para profesores que quieran amenizar sus clases de Historia de la Música o para el aficionado en general. Absténganse estudiosos en busca de erudición.
Acercarse a la Historia a través de anécdotas tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Desde luego que con ello observamos (más bien imaginamos) el lado más humano de compositores en exceso mitificados. Pero no está de más tener presente en todo momento que se trata de una simplificación que puede llevarnos a sacar conclusiones imprecisas y equivocadas. La divulgación histórica, cuanto más entretenida, más incompleta puede llegar a ser.
El primer asunto al que se acerca Lindt es el "de cómo J.S.Bach fue rescatado del olvido después de casi un siglo". Sorprende descubrir cómo, el que hoy es considerado uno de los más grandes compositores de todos los tiempos, apenas fue apreciado hasta transcurridos casi cien años después de su muerte, cuando Mendelssohn estrenó su "Pasión según San Mateo".
"Un joven se pasea al atardecer por la orilla del río Bacchiglione. Se llama Bartolomeo Cristofori." Se considera a Cristofori como el "inventor" del piano moderno. En realidad, lo que hizo este hábil artesano de Padua, constructor e hijo de constructor de instrumentos, fue incorporar un complejo mecanismo articulado que permitía variar la intensidad del golpe que el martillo ejercía sobre la cuerda, controlando así con los propios dedos sobre las teclas y de un modo bastante preciso la intensidad de los sonidos resultantes. Desde ese momento hasta "la fervorosa admiración que [Liszt] despertaba entre el público femenino" se sucedieron numerosos avances técnicos y estilísticos. Lo cierto es que técnica instrumental y estilo siempre avanzaron de la mano.
Partiendo del entusiasmo de Leopold Mozart nos presenta Lindt el medio siglo de oro del Clasicismo. Nos cuenta cómo en sus giras familiares, muy cercanas a espectáculos circenses, el jovencísimo Wolfgang tocaba a ciegas, adivinaba sonidos e improvisaba "en todas las claves y tonos, incluso los más difíciles, según la elección del público".
Capítulo aparte merece el tema de la injusta mala fama que la Historia le atribuyó a Antonio Salieri (1750-1825), especialmente conocida desde el "Amadeus" de Milos Forman. Lo cierto es que Forman no inventó nada nuevo. Como nos relata el autor del libro Rimsky-Korsakov, compositor ruso de finales del XIX y principios del XX, en su ópera "Mozart y Salieri" acusaba directamente a Salieri de envenenar a Mozart. Por no citar el comentario que Rossini (1792-1868) hace a Wagner (1813-1883): "un día le dije a Salieri [...] Beethoven ha tenido suerte, ya que su instinto de supervivencia lo llevó a evitar el cenar con usted". Más macabras resultan sin embargo las leyendas sobre Carlo Gesualdo, fantástico contrapuntista de finales del XVI al que la Historia recuerda por ser el asesino de su esposa (y prima) junto con su amante, al que, por cierto, no se refiere el autor en este libro. Son curiosos los juicios de la Historia.
El particular carácter de Paganini, su inconmensurable técnica virtuosística y la popularidad del Fausto de Goethe por aquellas fechas fueron quizás los responsables de otra de las grandes leyendas musicales del Romanticismo, la leyenda demoníaca que cayó sobre este fabuloso violinista nacido en Génova en 1782.
Otro capítulo interesante de esta crónica musical es el de Cosima Liszt, hija del pianista Franz Liszt y la princesa Marie de Savigny. Cosima no sólo fue amante de Richard Wagner y esposa de Hans Von Bülow. Fue una mujer extraordinariamente culta para su época, experta en Shakespeare y gran admiradora de Goethe y Schiller.
Después de dar un repaso a la familia Strauss llega Lindt al final de su obra narrando "las peripecias de una orquesta perfecta", de cómo se gestó y alcanzó la fama la Filarmónica de Berlín a través de grandes nombres como Celibidache, Fürtwangler o Karajan. Tópicos un tanto típicos.
Quizás no sea imprescindible para comprender la Historia de la Música conocer que Von Büllov dirigiese a su orquesta con impecables guantes blancos, o que Paganini pagase a Berlioz la suma de 20.000 francos al contado por su encargo "Harold en Italie". Quizás no sea conveniente recordar la relación de Richard Strauss con el régimen nazi. Quizás el arte sobrevive a la anécdota y hasta al artista y se vuelve eterno. En este mundo saturado de información fugaz lo anecdótico se vuelve importante.
De cualquier modo Lawrence Lindnt, periodista y escritor especializado en temas musicales, hábil divulgador de la historia de la música, propone un ameno acercamiento al mundo de la música clásica a través de sus "hallazgos, inventos, ocurrencias, sucesos y genialidades que impulsaron los grandes hitos de la innovación musical".