Los
King’s Singers han sido el grupo vocal de referencia durante 30 años,
abarcando una enorme variedad de repertorio que va desde la música
medieval a la renacentista, romántica, contemporánea, popular, folklórica,
blues, jazz,… Esta larga y variada actividad musical ha dado lugar
a una discografía de alrededor de 70 álbums, cientos de conciertos
por todo el mundo, y más de 200 obras escritas especialmente para ellos
por compositores como Luciano Berio, Krzysztof Penderecki, Peter Maxwell
Davies y otros.
A
pesar de existir varias grabaciones anteriores en formato VHS de este
afamado grupo vocal inglés, éste es el primer DVD de The King’s
Singers, y como tal se ha prestado una cuidada atención a la calidad
del sonido y a la puesta en escena. El concierto que se nos presenta
es una actuación en directo en el Cadogan Hall de Londres en el año
2005. Es interesante destacar que muchas de las piezas que se nos ofrecen
en este DVD son obras que no han sido incluidas en discos anteriores,
pues el aspecto visual a la hora de interpretarlas es casi tan importante
como el aspecto musical, y el separarlas de la correspondiente imagen
les restaría una parte importante de su significado.
En
los cien minutos de este DVD podemos encontrar repertorio de compositores
muy variados. Salidos del King’s College de Cambridge, compositores
como William Byrd o Thomas Weelkes resultan muy familiares para los
componentes de los King’s Singers, y demuestran este conocimiento
en obras como Haec Dies, O Lord, make thy servant Elizabeth, our Queen
(Byrd) o As Vesta was from Latmos Hill descending (Weelkes).
Las
siguientes obras en el repertorio son madrigales, el género más popular
de su época, y tratan todos los temas: amor, muerte, alegría, pena,
fantasía y realidad… Los madrigales escogidos son Dessus le marche
d’Arras (Lasso), Il est bel et bon (Passereau), Luci serene e chiare
(Gesualdo), y Si ch’io vorrei morire (Monteverdi).
El
concierto pasa entonces a compositores europeos de finales del s. XIX
y principios del s. XX como son Zoltán Kodály, Max Reger y Cyrillus
Kreek. Esti dal (Kodály), cantada en húngaro, es una oración tranquila
y reposada; Agnus Dei muestra el estilo del alemán Reger, romántico
a la vez que formal. Las dos piezas del estonio Cyrillus Kreek combinan
su pasión por la música popular de su país (Ônnis on inimene) y
su profunda fe religiosa (Salmo 121).
Los
arreglos de los King’s Singers para agrupación vocal son probablemente
los mejores, y lo demuestran en cada concierto, incluyendo canciones
de los Beatles (Honey Pie, Blackbird), Duke Ellington (Creole Love Call),
Freddie Mercury (Seaside Rendezvous), Billy Joel (Lullaby-Goodnight
my Angel), pasando por los magníficos arreglos de las canciones tradicionales
Danny Boy y Down to the River to Pray, y su clásica Overtura de El
Barbero de Sevilla de Rossini.
Una
de las obras más divertidas de todo el concierto es la propina, una
obra titulada Masterpiece que el compositor inglés Paul Drayton presentó
a un concurso organizado por los propios King’s Singers. Es un homenaje
a los maestros de la composición, y está realizado usando como texto
los nombres de estos compositores, los títulos de sus obras y frases
asociadas con los particulares estilos de música de cada uno. La pieza
comienza con una fuga cuyo tema principal presenta el nombre de Johann
Sebastian Bach, y en la que intervienen otras voces intentando introducir
los nombres de los hijos de Bach. A continuación un majestuoso floreo
de trompetas y tambores precede a una giga a la manera de Händel. Sigue
un aria al estilo de Mozart, interrumpida por una sección dramática
dedicada a Beethoven. Mendelssohn, la siguiente víctima, es representado
por una sentimental “canción sin palabras”. Una mezcla de todos
los valses de los distintos Strauss da paso a una sección sensual dedicada
a Debussy, y a continuación aparecen nombres de compositores sin solución
de continuidad, acelerando el ritmo (con un par de ostentosas interrupciones
por parte de Wagner), hasta que la mayor parte de los compositores importantes
(y algunos que no lo son tanto) han sido mencionados acabando con “…Stockhausen,
Gershwin y Bach de nuevo”.
El
DVD se completa con entrevistas a los miembros de la formación, pequeñas
imágenes entre cada obra de las diferentes giras, y escenas de la grabación
en estudio del motete a 40 voces Spem in alium, del compositor inglés
Thomas Tallis. Se ha de considerar como un experimento: cómo un grupo
vocal de 6 hombres puede llevar a cabo una obra en la que hay 40 voces
diferentes incluidas sopranos. El resultado es espectacular, puesto
que todas las voces tienen la misma calidad, sin notas falsas o fuera
de pulso.
En
definitiva, este disco es una joya para los amantes de la música vocal
en general y de los King’s Singers en particular. Es una producción
de ARTHAUS MUSIK, y a pesar de ser reciente (2005), el encontrarlo puede
requerir una búsqueda concienzuda, pues no todos los establecimientos
de música están acostumbrados a tener música vocal, tanto en CD como
en DVD. De todos modos el escucharlo supone el pasar más de una hora
y media disfrutando de perfección vocal, de profesionalidad sobre un
escenario, al mismo tiempo que una gran relajación y compenetración
entre los cantantes, llegando a esa complicidad que tanto se busca en
cualquier grupo musical y, sobre todo, una profunda y total pasión
por la música.